Déjanos tu nombre, tu correo y la dirección de tu web. Miramos desde fuera, sin instalar nada ni pedirte accesos, y te escribimos con lo que encontremos y qué conviene arreglar primero.
Echamos un vistazo a tu web y te escribimos al correo que nos has dejado, normalmente en uno o dos días laborables.
Solo miramos lo que cualquiera puede ver desde internet. No te enviaremos nada más.
Que el candado esté bien puesto, no caduque pronto y no haya versiones antiguas del protocolo activas.
Las protecciones que el navegador aplica a tus visitantes y que casi nadie configura.
Gestor de contenidos, plugins y versiones que delatan fallos conocidos.
Paneles de administración, copias o ficheros que no deberían estar al alcance de cualquiera.