Una empresa de 35 personas nos llamó porque llevaba dos años sin nadie que "supiera de esto". El proveedor de informática les cambiaba los ordenadores y arreglaba la impresora. El del ERP les cobraba cada pregunta. La web la había hecho un sobrino. Y cada decisión técnica, desde qué sistema comprar hasta si abrir el servidor para un proveedor, la tomaba el gerente sin criterio y sin tiempo.
No es un problema de dinero. Es un problema de tamaño. Con 35 personas no te sale a cuenta un informático senior en plantilla. Pero cada semana hay una decisión técnica que alguien tiene que tomar bien.
Lo que un equipo técnico externo cubre
No es "el de las impresoras". Es la persona a la que el gerente llama antes de decidir:
- Criterio. Qué comprar, qué no, qué proveedor elegir, qué presupuesto es razonable y cuál es humo. Sin comisión de nadie.
- Sistemas de negocio. ERP, facturación, integraciones, automatizaciones. Que lo que la empresa hace a mano lo haga el sistema.
- Seguridad. Quién tiene acceso a qué, copias que funcionan, correo con doble factor, revisión de lo que se ve desde fuera.
- Proveedores. Hablar de tú a tú con el partner del ERP, con la operadora, con el de la web. Traducir lo que dicen y comprobar lo que entregan.
- Prioridades. Una lista corta y viva de lo que hay que hacer, ordenada por lo que más aporta con menos esfuerzo.
- Cuando algo se rompe. Saber a quién llamar, en qué orden, y qué hacer en las primeras horas.
Lo que no cubre
Conviene decirlo claro:
- No sustituye al mantenimiento de puestos y redes si ya tienes un proveedor que lo hace bien. Trabajamos con él.
- No es soporte de usuario de ocho a seis. Es criterio y ejecución de lo que importa.
- No es un proyecto grande con un PowerPoint al final. Es una relación continua.
Cómo funciona en la práctica
Con la empresa de 35 personas quedó así:
- Un día al mes de trabajo planificado. Se decide a principios de mes en una reunión de media hora con el gerente: qué se ataca. Un mes fue conectar la tienda online con el ERP. Otro, la revisión de accesos y copias. Otro, preparar la actualización del ERP.
- Canal directo para lo que surge. Un mensaje, una respuesta el mismo día. "¿Este correo es legítimo?", "¿Le doy acceso a este proveedor?", "¿Este presupuesto es razonable?".
- Una lista viva. Lo que está hecho, lo que está en marcha y lo que espera. El gerente la ve cuando quiere.
- Revisión trimestral. Media hora para mirar atrás y decidir el siguiente trimestre.
Qué cambió en esa empresa
En el primer año: la tienda online dejó de teclearse en el ERP, las copias pasaron a estar fuera de la red y probadas, se cerró un acceso remoto abierto que nadie conocía, se renegoció el contrato del ERP con criterio y el gerente dejó de decidir a ciegas. Todo por menos de lo que cuesta un sueldo junior a media jornada.
Qué preguntar antes de contratar a alguien así
- ¿Cobra comisión de algún proveedor que recomiende? Si sí, no es tu criterio, es el suyo.
- ¿Sabe de tu ERP o solo de redes? Los problemas caros están en el ERP.
- ¿Qué pasa si se va? ¿Deja documentado dónde está todo?
- ¿Te da una lista de lo hecho cada mes o te da horas?
¿Te suena la situación?
Si tu empresa tiene entre 10 y 80 personas y las decisiones técnicas las toma el gerente a ciegas, cuéntanoslo. En una llamada de 30 minutos te decimos qué haríamos el primer mes y cuánto cuesta.